Pilar Matte, presidenta de Fundación Alegría “Lo que hace Casa Luz “es profundamente transformador”

La presidenta de Fundación Alegría, Pilar Matte Capdevila, visitó recientemente Casa Luz para conocer de cerca el impacto del proyecto que, desde 2024, forma parte de las iniciativas apoyadas por el Fondo Alegría.

En Independencia, en plena Región Metropolitana, existe un lugar que se ha vuelto un refugio para niños y familias que enfrentan una de las experiencias más difíciles de la vida: ver a un hijo enfermo y sufriendo. Se trata de Casa Luz, un espacio asistido inaugurado en septiembre de 2022 por Fundación Casa Familia y que hoy se posiciona como el primer hospedaje pediátrico de Sudamérica.

La casa acoge a niños de distintas regiones del país que requieren cuidados paliativos y, muchas veces, deben trasladarse a Santiago para recibir tratamientos complejos. Ahí no solo encuentran alojamiento, alimentación y traslados. Encuentran, sobre todo, un entorno que alivia y acompaña durante estos periodos complejos.

Desde 2024, Fundación Alegría ha estado vinculada con este proyecto a través del Fondo Alegría. Primero como uno de los ganadores de la convocatoria 2024, y luego nuevamente en 2025, consolidando una relación de trabajo conjunto que ya suma dos años. El resultado más visible de esa alianza es la pieza Alegría, un espacio especialmente diseñado para recibir a niños y niñas que viajan desde regiones para continuar con sus tratamientos en la capital.

“Lo que hace Casa Luz es profundamente transformador. Aquí el cuidado se entiende como un acto compasivo, integral, que sostiene a las familias en medio de la fragilidad. Y como Fundación Alegría nos emociona poder ser parte de eso”, señaló Pilar Matte Capdevila, presidenta de la fundación, durante su reciente visita al lugar.

La experiencia no deja indiferente. Cada niño que habita la casa trae consigo una historia de resiliencia, pero también de dolor. Para Fundación Alegría, ese dolor es el que ha impulsado toda su labor: reducir el sufrimiento físico infantil y fortalecer a las organizaciones que lo enfrentan en terreno. En Casa Luz, esa misión se hace visible en gestos cotidianos: un traslado que evita la angustia de un viaje incierto, una cama disponible después de una jornada hospitalaria, un acompañamiento que reconoce que la enfermedad no afecta solo al cuerpo, sino también al alma.

“El apoyo de Fundación Alegría durante dos periodos ha sido fundamental: gracias a ello hemos podido recibir a niños sin ningún tipo de financiamiento, asegurándoles cuidados de calidad y un entorno de dignidad. Estamos muy contentos de estrechar vínculos con la Fundación, porque su respaldo ha sido clave para que este proyecto exista y siga creciendo”, explica Mónica Gana, directora ejecutiva de Fundación Casa Familia

El proyecto, impulsado por Fundación Casa Familia, busca ofrecer cuidados y acompañamiento a niños en etapa de cuidados paliativos y a sus familias, asegurando un entorno que reduzca el sufrimiento y mejore la calidad de vida. Se trata de un modelo pionero en la región, que poco a poco ha ido mostrando la importancia de contar con espacios de hospedaje pediátrico en Chile y en Latinoamérica.

“Cuidar bien no siempre significa curar. A veces significa estar, sostener, acompañar. Y eso es lo que Casa Luz hace todos los días con una entrega admirable”, agregó Matte.

La visita de la presidenta de Fundación Alegría permitió además proyectar nuevas formas de colaboración. Porque más allá del financiamiento, la alianza se ha caracterizado por el acompañamiento técnico, la construcción de redes y la visibilización de un tema que sigue siendo tabú: los cuidados paliativos pediátricos.

Hoy, Casa Luz no solo representa un refugio para decenas de familias, sino también un recordatorio de que aliviar el dolor infantil es posible cuando se suman voluntades. Y Fundación Alegría reafirma, a través de esta alianza, su convicción de que los proyectos con impacto real nacen desde quienes ya están en terreno, transformando con cuidado, compasión y confianza.